Las trincheras turcas: breve análisis de la narrativa sobre #occupygezi

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Las protestas en Turquía -por el violento desalojo de manifestantes congregados el pasado viernes contra la destrucción del parque Gezi- han despertado un intenso debate en las redes sociales. Tanto defensores como detractores de la política de Erdogan han polarizado la narrativa de los hechos hasta límites muy preocupantes.

En el espectro de apreciaciones, los más revolucionarios se han atrevido a denominarlo 'la primavera turca', comparándola con las revueltas árabes que han sacudido la región desde el comienzo del 2011. Los más indignados han tachado a los manifestantes de 'borrachos, seguidores del autoritarismo de Ataturk', además de sugerir que detrás de las protestas había agentes externos interesados en la desestabilización del país.

Hay dos cosas, sin embargo, que no se deberían poner en duda: por un lado la propia legitimidad de Erdogan, ya que el AKP ha ganado las últimas tres elecciones legislativas con una cómoda mayoría, obteniendo la mitad de los votos emitidos en 2011. Además, su fórmula de gobernar es amparada por una amplia mayoría identificada en sus valores y satisfecha con el progreso económico del país. Por otro lado, no es posible negar el hecho de que las protestas son un síntoma de frustración de parte de la sociedad turca, que no se siente representada por un partido que parece insensible a sus demandas.

Un conjunto de circunstancias han inflamado el descontento social, según el texto que ha estado circulando estos días por la web, escrito por el periodista turco Ece Temelkuran. En él defiende que "no se trata de unos cuantos árboles, sino de una acumulación de incidentes"el número desproporcionado de presos políticos, los desequilibrios institucionales por la concentración de poder y la arrogancia del primer ministro Recep Tayyip Erdoğan.

Muchos son los comentaristas que afirman que las protestas empezaron a extenderse cuando Erdogan hizo su primera declaración pública, en la que tachó a los manifestantes de 'alborotadores' (Çapulcu). Rápidamente, esta expresión ha comenzado a utilizarse como una jerga propia de los indignados turcos. Con el mismo lenguaje sarcástico, un grupo de turcos residentes en varios puntos del país han aportado sus testimonios a este blog.

El jóven turco, Y.E, de 26 años y residente en Erzurum, explica que otra de las principales causas de las movilizaciones, en su opinión, es la poca confianza que muchos turcos depositan en el principal partido de la oposición:
"The protest to protect trees was a symbolic reaction to AKP's despotic decision and headstrong attiude, ironically the situation gets this way thanks to Erdogan ordering police to take out the protesters from the Gezi Park no matter what. The protests are pure representation of the accumulated AKP discomfort which has been growing through last years among seculars who have given up hope of main opposition party(Republician Public Party)'s performance against AKP."
También se muestra crítico con los grupos extremistas que provocan altercados violentos, ya que quieren aprovecharse de la situación. Reconoce además que los disturbios pueden beneficiar a otros actores internacionales:
"I, myself, am not favoring use of tear gas in fact it should be restricted totally or permitted under strict control. However, tear gas and water cannon are used by the democracies of developed countries such as USA(look how police reacted to Occupy Wall Street protesters),France(gay marriage law protests),England to control public riots. This was a peaceful protest at first but thanks to overuse of tear gases(even aimed to injure sometimes) by police, now some extremist,violence-prone groups and foreign intelligencies saw the perfect chance to exploit the already mobilized groups."
La prioridad, en opinión de Y.E., es encontrar a un líder que sea capaz de representar a todo el expectro de la sociedad turca, algo que considera imposible en la actualidad:
"No need to mention that there is a need for a leader who will guarentee the lifestyle of all parts of Turkish society (which Erdogan promised to do so), but it seems like no such leader exist to ensure that for now, thus conservatives,consisting a great part of society, will hardly give up on Erdogan."
La prensa escrita y audiovisual del país apenas ha mencionado lo ocurrido estos días, lo que ha provocado más descontento entre los turcos. El pulso que Erdogan mantiene contra las redes sociales -llegó a decir que Twitter es un "problema para la sociedad"- ilustra el alejamiento de la ciudadanía y alienta dichos canales alternativos de información, que se convierten en la herramienta más utilizada por los jóvenes para saber lo que ocurre de forma instantánea en otras ciudades.

Será la sociedad turca quien tendrá que superar esa polarización que hoy parece protagonizar la escena pública. Es el pluralismo y dinamismo lo que permitirá consolidar la democracia en Turquía. El respaldo absoluto a una sola fuerza política ahondará todavía más en las diferencias, no sólo a nivel discursivo como puede apreciarse en las redes sociales, sino lo más preocupante, entre las propias personas que componen una sociedad tan heterogénea como la turca.


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